Típico territorio rural valenciano

ESTRATEGIAS PARA EL TERRITORIO RURAL VALENCIANO

Identidad rural y autenticidad son elementos a considerar cada vez más cuando buscamos ser más competitivos y poner en valor nuestros mejores atributos.

La imagen de una identidad territorial rural es una construcción mental y social que asociamos a un mismo espacio geográfico y es una herramienta de marketing  a tener en cuenta.

En el Territorio Rural la Agricultura y los Servicios son importantísimos a nivel económico.  Para alcanzar una diferenciación y por tanto incrementar nuestro valor añadido como Territorio, estaría bien conseguir afianzar una imagen al exterior con nuestros atributos.

Será esa imagen la que sea capaz de generar una ventaja comparativa, competitiva e incluso de comercialización respecto a otros municipios sobres los productos locales, servicios, etc. que estemos produciendo.

Es vital que sean los actores del Territorio, es decir, empresas, ciudadanos o administraciones municipales http://www.fvmp.es o autonómicas  http://www.agroambient.gva.es/ca/web/desarrollo-rural , quienes de manera participativa, diseñen estas imágenes (singulares en cada territorio rural) y posteriormente sepan desarrollar marcas que puedan identificar sin duda alguna los atributos de cada uno de nuestros territorios.

El fortalecimiento de una moderna imagen rural  redunda directamente en el desarrollo de los negocios y de una mayor calidad de vida. También una visión sobre los procesos productivos cada día más sostenibles y más respetuosos con el Medio Ambiente y la Salud ayudan a la construcción de esa imagen. La Cultura de la Soberanía Alimentaria y de lo saludable  están entrando con fuerza en cada uno de nuestros territorios y resulta muy atractiva para  un mayor número de consumidores. Estilos de vida saludables están generando fuertes y sostenibles vínculos entre lo rural y lo urbano. Veamos la oportunidad de realizar una economía verde y sepamos aprovechar los vientos de cambio en nuestra sociedad.

La nueva vida del periodismo local

La primera vez que leí la expresión ‘Think global, act local’ (“piensa en global, actúa localmente”) fue a finales de los años noventa en forma de pegatina en la parte trasera de un coche en Nueva York. Se refería entonces a una frase hecha que utilizaba el activismo ecológico y que animaba actuar en el territorio más próximo sin olvidar que así, cada buena acción, por pequeña que fuera, podía cambiar el mundo. Han pasado ya unos años y hoy la expresión se ha convertido en el término ‘Glocal’ (“Global + local”), una sola palabra que simboliza un leit-motiven sí misma, una toma de conciencia de la Tierra como algo propio, como algo nuestro y también de la asunción de una responsabilidad personal e individual para mejorar su situación.

Hoy en día donde más se utiliza este término, además de en empresas, es en las nuevas teorías sobre periodismo, en las redacciones y en las redes sociales. Hoy podemos conocer las lamentables condiciones laborales en Bangladesh; que los inuit (los pueblos de esquimales que viven en el Ártico) tienen hasta ochenta palabras distintas para definir la nieve y también que en un laboratorio valenciano están ahora mismo experimentando para crear una vacuna para el párkinson. Las tres son informaciones verdaderas. Las tres son informaciones locales. Las tres son informaciones globales.

La crisis económica mundial (tan solo la última que estamos sufriendo, por cierto), que empezó en 2008 con la caída del banco norteamericano Lehman Brothers, también ha plantado la bandera la crisis en el mundo del periodismo. Una crisis que deberíamos contemplar en todos sus aspectos (o significados) y que básicamente, resumo en tres:

  1. Crisis, en su sexta acepción en castellano del diccionario de la R.A.E.: “escasez, carestía”. Después del sector de la construcción, el que más ha sufrido en España su consecuencia ha sido el del periodismo (en otro momento analizaremos las causas).
  2. Crisis con el significado griego:” lo que se rompe y que requiere un análisis de la razón de la ruptura”. El periodismo ha cambiado, evidente por el auge de las redacciones digitales donde en muchas ocasiones la calidad tiene como principal enemigo a la inmediatez, por el nacimiento del Periodismo Ciudadano 2.0. y el resurgimiento del periodismo local.
  3. Crisis con el significado chino: la palabra “crisis” (Weiji) se divide en dos ideogramas Wéi (“peligro”) y(“oportunidad”). Y esta oportunidad la veo clarísimamente en el periodismo local, entendido éste como aquel que acerca al ciudadano al territorio que le rodea; ése donde crea una vinculación más afectiva entre el protagonista de la información y el espacio donde convive y que aporta en su contenido un “extra” de utilidad.

En definitiva creo que buena parte del futuro del periodismo (que ya se inició en Estados Unidos a finales de los noventa), junto con el periodismo ecológico y medioambiental, será la apuesta por el periodismo local. Pero no ése que se utilizaba algunas veces de forma despectiva por parte de los que trabajan en grandes medios, sino un periodismo local que supere sus errores anteriores y que utilice las nuevas tecnologías a su favor. En realidad es sencillo, sólo hay que contar buenas historias, que tengan interés, profundizar en las personas y sus circunstancias, y que éstas toquen el corazón del ciudadano, que lo acerquen a su territorio y que le haga preguntarse por lo que le rodea y por qué puede hacer para mejorarlo o, al menos, conservarlo.

Volvemos ahora al término Glocal, ya que en sí mismo es la síntesis del buen periodismo local. Es decir, encontrar la oportunidad de contar una historia y que interese no sólo a las personas a las que afecta directamente, sino (mediante el uso de todos los medios disponibles) a personas de todo el mundo que puedan identificarse con una situación que, aunque distinta a la suya, sí que les ha hecho reaccionar de forma similar.

La nueva exigencia para esta clase periodismo es la interactividad. Es la única forma de que una información tenga la repercusión necesaria y una forma de fidelizar a los lectores, oyentes y espectadores.

¿Periodismo local? ¿Volver a las raíces? No creo. Bajo las premisas del rigor, la calidad, la proximidad, la utilidad, la interactividad, la afectividad y la unión de los protagonistas con el territorio damos la bienvenida alPeriodismo Hiperlocal (o simplemente buen periodismo).

@rafa_onelife

MEDIOAMBIENTE Y TURISMO

En los últimos años, el modelo de crecimiento turístico en la Comunitat Valenciana apunta tímidamente hacia un nuevo modelo, básicamente sustentado por los recursos naturales y el patrimonio cultural de los municipios de interior.

En paralelo a esto, asistimos a un retroceso medioambiental irremediable de nuestras comarcas de interior ya que el nivel de abandono del paisaje rural es ya un hecho. Existen cientos de poblaciones rurales que asisten no sólo a una reforestación de antiguos paisajes agrícolas sino también a una pérdida constante de la población activa.

Es evidente que el modelo de desarrollo, por llamarle de alguna manera, que existía hace media década, ya no volverá. Es imperativo  plantear propuestas sostenibles para aprovechar un caudal inmenso de recursos naturales y culturales y a la vez evitar el sangrante desequilibrio territorial de la población valenciana, concentrada en grandes áreas a costa de tener a una inmensa porción del territorio deshabitada.

Es frecuente, a menudo, volver la mirada a otro lado para comprobar otras experiencias de desarrollo y así emular proyectos de desarrollo positivas. Así, podríamos comprobar que en Francia, por ejemplo, no se asume el despoblamiento como respuesta a la búsqueda de nuevas oportunidades. Desde la iniciativa privada y con políticas públicas realmente activas, se potencia de manera sistemática la imagen del territorio para atraer turismo en cualquiera de sus segmentos: familiar, ornitológico, gastronómico, cultural, etc.

El medioambiente es una oportunidad para nuestras comarcas de interior y el turismo es la herramienta para potenciar las escasas posibilidades de los municipios rurales. La administración pública ha de ser consciente de esta realidad y articular medidas efectivas para crear/generar una auténtica imagen de marca en la que el turismo y el medio ambiente vayan de la mano.

Robert Rodrigo

Colaborador RePTE

Nuevos ojos, pequeños retos

Entre los pocos y buenos amigos que me precio de tener conozco a una persona muy especial de la que he aprendido y aprendo muchas cosas. Una de esas cosas es su enorme capacidad para contagiar “ilusión”, para creer en algo, pero sobre todo para “ver con nuevos ojos”. Y todo ello desde la avidez de quien está siempre con ganas de aprender y con el convencimiento de que conocer y saber, sin prejuicios, es precisamente tratar de enfocar las cosas desde otros puntos de vista. Por eso, y también porque este nuevo reto se basa en el conocimiento, en las personas, en la percepción y en el territorio, he decidido iniciar esta colaboración parafraseando a Marcel Proust: “El acto real de conocimiento no consiste en encontrar nuevas tierras sino en ver con nuevos ojos” Mi analfabetismo y desconocimiento de la cuestión del “territorio” son absolutos. Mi conocimiento sobre las personas y su forma de relacionarse, de comunicarse, de expresarse, de organizarse para un fin y en definitiva desarrollarse personal y profesionalmente en determinados entornos, es el que he podido obtener a través de la experiencia en el ejercicio de la Psicología del Trabajo y de las Organizaciones, y fruto de la práctica profesional como directivo de empresas de personas, que trabajan para personas. Otro gran amigo, que se define a sí mismo como “experto en poner de acuerdo a personas”, aludía a la obsesión o la necesidad que muchas empresas y organizaciones manifiestan de grandes cambios y de trastocarlo todo. Estoy de acuerdo. A veces con cambiar muy poco, podemos estar mucho mejor, en lugar de estar esperando que alguien haga algo para arreglar las cosas. Porque, a veces, no es el sistema neoliberal, no es la conspiración universal, ni el gobierno de unos pocos, allá lejos, en Europa o en EE.UU., sino que somos las personas concretas, las que están muy cerca, las que lo destrozan todo, y las que también tienen la posibilidad, y las ganas, de arreglar muchas cosas. Una de las cosas que más me ha ayudado a cambiar pequeñas cosas (y no tan pequeñas) en mi trabajo de dirección de personas, y que mejores resultados inmediatos me ha proporcionado en las relaciones laborales y sociales, es la puesta en práctica de algunos aspectos de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), conocida también como la responsabilidad social empresarial, reputación corporativa, etc… Existe mucha teoría y de muy reciente producción acerca de este fenómeno sobre la que no voy abundar ni aburrir en este blog, pero sí hay una definición sobre ella que es la que más se ajusta a mi forma de entender la relación entre las personas, las empresas y la sociedad y que mejor refleja, a mi juicio, el espíritu de una red de progreso territorial, de este proyecto “RePTe”, porque entrelaza a personas y empresas con su entorno, y entre todos ellos, se aportan valor mutuamente. Esa definición de la RSC habla de procesos “sencillos” pero “concretos” de cooperación y competencia a través de lo cuales las interacciones sociales entre iguales, entre entidades y empresas, “entre todos”, producen comportamientos empáticos (ponernos en el lugar de otros) y altruistas (desinteresados) que involucran respuestas afectivas (sensación de apego y pertenencia), capacidad cognitiva (conocimiento), regulación emotiva, confianza, preferencias sociales y sobre todo reciprocidad. Estudiosos de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) aseguran que ésta se crea por las interacciones sociales y reciprocidad que impulsa la cooperación y la competencia en las organizaciones (primera etapa), la cual a su vez, a través de la empatía colectiva y el altruismo, también dentro de una empresa u organización (segunda etapa), evoca actividades de RSE (tercera etapa). Fuera de la empresa, la RSE genera en los grupos de interés (clientes, administraciones, otras empresas, entidades locales, etc…) confianza y preferencias sociales, posiblemente por medio de un mecanismo de recompensa (cuarta etapa). Y si además de basarse en procesos sencillos, esas interacciones se circunscriben en un territorio particular y acotado, la responsabilidad social funciona como un ciclo “neural” por etapas, que pueden llegar a constituir un verdadero y deseable “círculo vicioso”: la confianza y las preferencias sociales en los grupos de interés o stakeholders (cuarta etapa) a través de la reciprocidad promueven la cooperación con la organización (primera etapa). Parece que hoy, más que nunca, existe una necesidad de redefinir la relación de la sociedad con la naturaleza y conceptualizar de nuevo la sostenibilidad, redefinir la relación de la sociedad con la economía y hablar de capital social, redefinir la relación de la sociedad con la empresas y colaborar en planes de responsabilidad corporativa, y de la relación de la sociedad con sus gobiernos, para hablar por fin de gobernanza. Y parece que la responsabilidad social así entendida puede constituir un nuevo estilo de planificación del desarrollo y del progreso territorial. En definitiva, ojalá ese círculo vicioso generado por esta forma de responsabilidad social territorial pueda encarnar estas dos ideas propuestas a lo largo de este post: ser esos nuevos ojos que permitan ver el potencial que ya posee nuestro territorio y empezar por pequeñas cosas que están al alcance de la mano de todos y cada uno de nosotros. Creo que el reto de este nuevo proyecto del que estoy totalmente “contagiado” por esa persona a la que me refería al inicio del post (mi hermano y amigo Manuel), consiste en efecto, no en descubrir nuevos territorios llenos de oportunidades en los que introducir grandes cambios y soluciones, sino más bien, redescubrir nuestros territorios mirándolos, entre todos, con nuevos ojos. “… A veces con muy poco podemos estar mucho mejor…”

Jorge Peña Ferrando

Psicólogo y Consultor RePTe